Demanda contra arquitecto por incumplimiento contractual

La Audiencia Provincial de Barcelona ha resuelto en su Sentencia de 21 de octubre de 2013 que no tiene ningún tipo de responsabilidad el arquitecto cuando la promotora y constructora realizan las obras sin ajustarse al proyecto y sin informar al arquitecto.

La promotora y constructora solicitaban que el arquitecto fuera condenado puesto que consideraban que era responsabilidad suya que el ayuntamiento los hubiera obligado a demoler unas construcciones. Esto había ocasionado que las viviendas, que además tenían menos superficie que la inicialmente prevista, fueran entregados más tarde con la pérdida de valor que esto suponía.

En cuanto a la naturaleza del contrato la Sentencia indica que se trata de un contrato de obra, recordando que la Sentencia de la Sala 1ª del Tribunal  Supremo de 29 de mayo de 1987 ya señalaba que “el negocio jurídico por el que se encarga a un arquitecto la realización de un proyecto de edificación debe calificarse como de arrendamiento de obra y no de servicios como pretende el recurrente, en cuanto que su objeto lo constituye el resultado concreto prometido por el profesional, pasando en segundo término la actividad o trabajo dirigida a tal fin” y la acción que se interpone es de responsabilidad contractual.

De acuerdo con la Ley de Ordenación de la Edificación “ciertamente incumbía al Arquitecto demandado velar por la correcta ejecución de la obra,
ofreciendo las instrucciones precisas para la adecuación de la misma al Proyecto y a la normativa urbanística”  Pero la Audiència considera que “es claro que la ejecución de la obra de forma contraria al proyecto se efectuó por la promotora-constructora, ahora demandante, a fin de satisfacer los intereses de un comprador del inmueble; luego difícilmente puede ya  pretenderse que estemos ante un error de proyecto, reconduciéndose por tanto la cuestión a analizar si ha existido una negligente actuación del Arquitecto demandado por no advertir a la promotora-constructora de la ilegalidad de la nueva construcción”.

“Se ha de señalar que no estamos ante un propietario de inmueble que opta
por efectuar determinadas modificaciones en una obra careciendo de conocimientos en materia urbanística, sino más bien ante una promotora que como profesional en el sector inmobiliario era perfecta conocedora (i)
que se trataba de una alteración sustancial de la obra que precisaba de una modificación del proyecto, y (ii) que tal modificación exigía, antes de ser ejecutada, de la pertinente autorización municipal”

Por todo ello confirma la Sentencia de Primera Instancia y absuelve al arquitecto de pagar la indemnización a la promotora.

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