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Negligencia médica. El consentimiento informado ha de ser específico

La Audiencia Provincial de Barcelona ha dictado Sentencia de 27 de junio de 2014, por la cual se resuelve que una paciente de cirugía estética tiene que ser indemnizada, puesto que hubo mala praxis por parte de la doctora que la operó. En este caso se trata de unas cicatrices que le quedaron después de una operación de las que no había sido previamente informada más allá del documento genérico de consentimiento informado, que firmó, resultando que por el tipo de piel que tiene era previsible que le quedaran unas suturas antiestéticas y muy visibles

En los documentos de información previa se advierte que la operación a la cual se sometió deja cicatrices permanentes y visibles. Se añade que todas las cirugías dejan cicatrices, algunas más visibles y algunas antiestéticas. Sin embargo, la demandante tenía la piel fina y estriada según afirmación de la demandada y del perito, y no fue advertida del mayor riesgo que esto suponía, tal y como era exigible.

La jurisprudencia ha declarado que el consentimiento informado es presupuesto y elemento esencial de la buena práctica médica (“lex artis”) en toda actuación asistencial. Se pueden mencionar las Sentencias de 11 de abril de 2013 y de 19 de julio de 2013, que cita otras.

La información es más necesaria cuando se trata de cirugía voluntaria, como señala la Sentencia de 16 de enero de 2012, porque es una cirugía de la cual el paciente puede prescindir.

La información previa al consentimiento de los actos quirúrgicos tiene que ser específica, de acuerdo con el que dispone el artículo 6.3 de la Ley 21/2000, de 29 de diciembre, sobre los derechos de información concerniente la salud y la autonomía del paciente, y la documentación clínica.

“3. El documento de consentimiento tiene que ser específico para cada supuesto, sin perjuicio que se puedan adjuntar hojas y otros medios informativos de carácter general. Este documento tiene que contener información suficiente sobre el procedimiento de que se trata y sobre sus riesgos”

Por estos motivos se revoca la Sentencia de primera instancia y la Audiencia da la razón a la demandante, condenando a la doctora a indemnizarla.

Problemas con un coche de segunda mano

Atendemos la consulta urgente de una clienta que ha comprado un coche de segunda mano y a los dos días ha tenido que ir al taller porque el coche no funcionaba.

No hay una definición o concepto jurídico de “coche de segunda mano “. Ni siquiera una categoría de “bien de segunda mano” o “usado”. Lo que sí afirman los Tribunales es que se trata de un bien mueble corporal y que debe cumplir las funciones para el que fue creado y sino lo hace es un bien defectuoso. Lo que singulariza un coche de segunda mano o usado es la disminución temporal de su utilidad, es decir que la vida útil es inferior a la de un vehículo nuevo. Por tanto, no que esté estropeado .

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza, de 27 de abril de 2001 dice que “la adquisición de bienes de segunda mano implica la de un cuerpo cierto, de tal forma que se adquiere en su estado actual, sin que pueda pretenderse un funcionamiento perfecto como si de algo nuevo se tratara, de forma que el comprador lo adquiere a su riesgo y ventura con la sola esperanza de obtener él un buen comportamiento, de ahí que se haya sostenido que, en tales supuestos, la necesidad de pequeñas reparaciones no afecta al debida cumplimiento de su obligación de entrega por parte del vendedor” (STS de 7 de abril de 1993, etc ). Por lo tanto, es importante distinguir si nos encontramos o no ante una ” pequeña reparacion ” o una cuestión más grave .

En la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 10 de enero de 2013 se resuelve que “el coche debía ser vendido en buen estado de funcionamiento, lo que a la vista está que no sucedió, y según lo dicho, debe reintegrarse a la parte actora el total de las partidas necesarias para la reparación del vehículo, sin excluir ninguna , ya que el hecho de que el vehículo fuera de segunda mano no implica que deba ser aceptado con defectos que lo hacen inútil para su uso”

Por todo ello creemos que es necesario iniciar una reclamación contra el vendedor y depende del tipo de reparación (y si es o no una “pequeña” reparación ) determinar si se ha exigir el importe de la factura del taller o resolver el contrato que se realizó.